viernes, 2 de junio de 2017

EL ANGEL

Se me ocurrió pensar que era un ángel cuando lo vi esmirriado, dubitativo y bondadoso. Justo cuando habíamos tenido algunos días lluviosos y fríos, ayer y hoy reina el sol alegre y cálido y eso me contagiaba. Estaba allí, en mi puerta del antejardín, callado, suponiendo que yo era suficientemente inteligente para saber qué deseaba él y qué podía hacer yo. Creo que le dije que esperara, o tal vez lo pensé, y me fui a la cocina para preparar un emparedado, mi preferido, el chacarero. Orgulloso de mi rápida y atenta ejecución, volví dándome cuenta que algo no estaba bien y me disculpé de no haberle abierto la puerta de reja verdosa. Le acerqué el emparedado pero no hizo señal alguna de recibirlo. Me miró después de saber que podría comprenderlo, hice un ademán diciéndole que entrara a mi casa. 
-"Quiero el mismo emparedado que se ve apetitoso, y no puedo exigirle algo más. Entiendo que no debo aprovechar la confianza que usted me otorga, pero tiene que saber que he soñado con comer un chacarero junto a un vaso de vino después de lavarme las manos".
Después de indicarle la sala de baño, preparé una mesita en mi patio para aprovechar el sol transparente y grato. Allí puse su emparedado y una copa de vino y sendas sillas.
Se sentó. En unos segundos pareció que oraba y luego nos miramos. Parecía que la situación me obligaba a realizar una síntesis de mi propia vida pasada, de mis aciertos y equivocaciones. Simplemente había pasado por mi puerta un hombre que no me parecía tan desconocido que sólo pretendía un sándwich y una copa de vino. 
Levantándose dijo en un tono sincero "Sus plantas están muy hermosas" y nombró a varias. Después retornó a la mesa.
-"Una copa", exclamó como un niño que logra encontrar la otra parte del juguete extraviado. "Es un buen detalle", mirando la botella que había guardado para una buena ocasión.
Lucía, mi esposa, llegaba de compras para el almuerzo y la cena. Tuvo un instante de sorpresa pero tranquila saludó al ángel con un sonrisa. "Disculpe si no le ha dado la mano. Ella sabe que a mí me disgusta recibir el saludo dando la mano cuando estoy comiendo". "¡Somos iguales!" dice sonriendo.
"¿Sirvo otro para ti?", pregunta mi mujer lo que apruebo con gusto. "Olvidé ponerle ají al de mi visita", y trajo un platillo con ají verde partido en trocitos. Ahora los sándwichs estaban completos. 
Después de un largo silencio me confió que su esposa había fallecido en un accidente, que desde ese día su vida había cambiado demasiado. Vivía modestamente a unos 100 Kms. de la capital y cada cierto tiempo volvía con una rosa roja para depositarla sobre la sepultura de su mujer. Tenía la costumbre de visitar a una familia amiga de Santiago, que no había encontrado esta vez. Una vez terminado con el tentenpié el resto del tiempo mi espontáneo amigo estuvo jugando con nuestras perritas hasta que nos levantamos de la mesa. Cuando pasó frente a la cocina afirmó: "Ese aroma nunca debe terminar a estas horas". Mi mujer le ofreció quedarse al almuerzo pero lo rechazó con cortesía.

No hablamos de una próxima visita. La amistad, si comienza, no tiene proyectos ni hace programas. La pregunta de porqué nuestra casa fue la elegida quedó dando vueltas tal como el apodo que le había puesto. Pensé que las discusiones que de repente surgían entre mi mujer y yo eran un pérdida de tiempo cuando la existencia se nos presentaba tan valiosa y que vivíamos juntos para acompañarnos, vivir a fondo nuestra existencia, tomar decisiones pequeñas o más grandes, acordadas o aceptadas.
Sí, debió haber sido un ángel.


Vicente Corrotea

6 comentarios:

  1. Interesante historia
    sin querer me hizo recordar algo que vivi en otro país
    claro que yo no pedía nada
    me detuve bajo un arbol cuando de pronto se habia desatado un torrencial lluvia en un pais centro ameriocano...me quede bajo el arbol que nada me protegía...
    entonces de una casa donde estaba el árbol ,salió una mujer anciana y me invitó a su casa
    me ofeeció donde sentarme y me quedé hasta que paso el agua
    mientras le conté la historia de mi viaje...
    ahora que lo recuerdo
    debi indagar mas sobre lo que ella me dijo, creo me dijo una verdad
    que demasiado tarde entendi...
    ...vaya!
    las cosas que nos cruzan de pronto
    gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sucede que alguna palabra dicha para nosotros por alguien, cuando ha pasado algún tiempo, al recordarla, recuperamos toda la fuerza de su verdad.

      Eliminar
  2. Dios sabe cómo hace las cosas, seguramente ese ángel venía de su parte a comprobar que todo iba bien en el hogar.

    Por mi puerta pasa de vez en cuando un ángel así, me recibe un café negro.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. O que podría estar mejor. Siempre podemos ser mejores.
      Y hablando de café, acá en casa somos adictos al café colombiano.
      Hasta pronto.

      Eliminar
  3. Bello relato!
    Estoy segura que nos visitan angeles a menudo, tal vez mas de lo que pensamos, solo es cuestion de creer.
    un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Adriana. Comparto tu opinión. Y más: uno también puede ser un ángel para alguien.
      Un abrazo.

      Eliminar

Agradezco sinceramente tu comentario.