miércoles, 10 de octubre de 2018

LA PUERTA ENTORNADA

Casi al final de la calle
la luz de una ventana viste al jardín
y a la noche recién llegada.
Mientras los aromas de la cocina
acucian las sutilezas de mi olfato
escucho el canturreo de una mujer
que sale a recoger perejil,
tal vez tomillo,
encontrándose sorprendidas
nuestras miradas.





Un poco sonriendo le digo:
"Busco un lugar donde terminar mi cuento".
Ella me mira y no dice nada
permitiendo que su puerta hable
dejándola entornada.

Vicente Corrotea
Fotografía tomada de Google

14 comentarios:

  1. Un encuentro espontáneo pero prometedor.Esas miradas cruzadas pueden derribar barreras.
    Me encantó tu entrada Vicente.

    Un abrazo

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    1. Tú lo dices, Joaquín, las miradas derriban barreras que nuestra indiferencia ha ido levantado.
      Abrazos.

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  2. Me gustó como plasmaste la fuerza de lo sugerente.

    Un abrazo

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    1. A veces sugerir es un arte noble y concertado.
      Hasta pronto.

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  3. Te facilitó la entrada a tu final. Lo terminaste?
    Saludos,Vicente.

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    1. ¿Te refieres al cuento? ¡Oh, sí!
      Abrazos, Jordi.

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    2. Muy bueno el diálogo de Uds dos....
      me encantó el texto

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  4. Los finales abiertos siempre dejan mucho espacio a la imaginación.
    Saludos,

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    1. O a seguir escribiendo una segunda parte.
      Pero dejémoslo hasta aquí.
      Que tengas buenos viajes.

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  5. Un cuento corto que da espacio a la imaginación fácil y larga.
    Excelente, Vicente.

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    1. Dicen que los chilenos poseemos demasiada imaginación, en los apodos, frases con doble sentido, etc. A casi todo le ponemos un sobrenombre. Tu periodismo te ha permitido recrear la imaginación, sin dudas.
      Abrazos, Esteban.

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  6. Me encantaria que la vida fuera asi de pueblo ...
    Mi vida de Miami...No me da la oportunidad de dejar la puerta abierta cualquier mafioso podría entrar jajaj y el cuento se acabaría en los periodicos

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. No, por favor. ¿Qué sería de nosotros sin ti? Debes poner una chapa más fuerte en tu puerta.
      Adiós, reina.

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Agradezco sinceramente tu comentario.