sábado, 15 de abril de 2017

GULLIVER, A VECES

Es parte de la lealtad que nos debemos a nosotros de preguntarnos, sin rodeos ni engaños, cómo estamos. Naturalmente nunca para sentirnos amargados pues es un ejercicio para mirarnos a lo largo de nuestras cuatro estaciones y reconocer que han sido hermosas a pesar de algunas o muchas tribulaciones.


En esta última estación que a muchos nos brinda la vida, no tenemos motivos para envidiar a nuestro vecino o vecina de 50 y tanto que sale a correr con su perro, se divierte con los amigos o va a retirar a sus nietos al colegio, porque también lo podemos hacer nosotros y aún más. Personalmente estoy consciente que debo ordenarme mejor, detener un poco la marcha pues corro sin motivo para llegar al bus o al Metro, también saber encontrar momentos que me hagan dichoso -como cuando estoy con ustedes- y evitar, hay que decirlo, aquellas personas que hablan empecinadas del pasado no porque atesoren lindos recuerdos que originan sanas emociones sino que demuestran que están fastidiadas con el presente, los asuntos cotidianos y más con los vecinos y la gente que pasa a su lado.




No pretendo ser un referente pero me gusta encontrarme con gente que conozco ya sea de mi edad o jóvenes y, cuando se da el caso, invitarnos a un café. Porque la vida con los amigos y amigas es muy importante y hay que hilar todos lo colores de este inmenso telar que cada uno/una teje durante la vida. Puede ser que delante de un emparedado y una cerveza platiquemos de su primer nieto que se casó, del partido de fútbol del fin de semana, de los escasos políticos honestos, de Neruda, de Sofía Loren, de Gustavo Cerati, de la última obra que asistimos mi mujer y yo, o del libro que estamos leyendo. En fin, de la vida misma.  

Así, cuando llegue a casa otro poco más feliz saludando a mi mujer, me sentiré un Gulliver tirándome al suelo -alguna vez- con la algarabía de mis encantadoras perritas poodles.
Y comenzaré ese otro viaje al interior de las bondades de un hogar de paz, de qué te gustaría de almuerzo mañana, aunque algunas recetas aparezcan casi listas, de los trabajos ya planificados, de las preocupaciones con algún problema de un hijo... Es la vida, es la esperanza, que te agradezco por estar acá. ¡Buenas noches!

Vicente Corrotea



10 comentarios:

  1. Creo entender que hablas de vivir la vida, evitando pasar sólo por ella, si es así comparto totalmente tu opinión.
    Saludos

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  2. Disculpa si te provoqué alguna duda pero eso es lo que digo. Desde niño supe que si sufríamos y mientras más sufríamos llegaríamos al cielo. ¡Terrible! Con el tiempo he sabido que el ser humano (y todo) nace y está para ser feliz, acá en este pedazo de planeta. Algo simple de decir y grandioso de vivir. Como escribo especialmente para mayores procuro dar este mensaje a quienes comparten mi rango de edad.
    Gracias amigo.

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  3. A veces, como bien lo dices, es necesario sentir que el amor nos acoge y que la vida nos da la oportunidad de ser felices con poco.

    Abrazos.

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    1. Así es, Rafael. Y las letras que con esbozamos nuestros sentimientos llegan a ser herramientas de fraternidad.
      Abrazos.

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  4. Como envidiar al vecino si tenemos lo que queremos, vida, amor, salud, felicidad, lo importante es sentir cada instante, todo lo que tenemos y las cosas negativas que nos de la vida, llevarlas de buen humor.

    Muy bonita tu entrada, Vicente.

    Perdona por llegar tarde a tu blog, y gracias por tu comentario.

    Besos.

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    1. Es muy grata tu visita y no llegas tarde.
      Me gustaría verte en tus dos blogs. Los dos son buenos.
      Gracias por llegar al mío.
      Abrazos.

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  5. Cundo se es mayor se tiene esa visión profunda d elo que realemente es importante en la vida
    y lo que valen esos momentos en el transcurrir de la existencia.

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    1. Estamos muy acuerdo, Magdeli.
      Gracias por dejarme el aire del sur.
      Abrazos.

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  6. La vida consiste en lo que nos compartes, que no es otra cosa que vivirla a plenitud, no hay de otra. Un placer leerte.

    Saludos desde Perú.

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  7. Agradezco que entraras a mi casa. Algo muy bueno es que seas peruano.
    Acabo de llegar a medianoche de mi trabajo y en un vuelo rasante repasé algunos trabajos que me dieron buena impresión. Te debo leerlos con toda atención.
    Hasta pronto.

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Agradezco sinceramente tu comentario.